EL TIEMPO DE LAS RECOMPENSAS – Nuevo Código Abogados

EL TIEMPO DE LAS RECOMPENSAS

Según nuestra constitución (art. 35), los españoles tenemos el derecho y el deber de trabajar. Sin embargo, podría ser esta un cuestión tan indeterminada y discutible como la propia vastedad del artículo citado. Una de las cuestiones que en relación a las obligaciones y deberes laborales más es citada, peleada, reclamada y tristemente a veces, ninguneada, es la materia de los salarios.

Efectivamente todos los trabajadores tienen derecho a un salario como mínimo «suficiente«, añadiré en homenaje a la dicción literal del citado art. 35, pero, ¿Qué es suficiente?, y me atrevo a añadir, ¿Qué pasa con lo que rebasa el adjetivo suficiente o en cambio no llega?, ¿Y si cambia lo que estuvo establecido como suficiente a ojos de lo pactado en inicio?…

En respuesta a todo lo anterior y acuciado por el debido homenaje a la brevedad que corresponde a este tipo de entradas de «blog» airearé algunas ideas, que considero, deben ser omnipresentes en esto:

  • Los salarios están sujetos a una, cuanto menos, mínima pero siempre constante definición, si usted trabaja en una serie de condiciones tiene derecho a una mínima remuneración indiscutible en función a los parámetros de su trabajo, (aparezcan estos citados parámetros en el contrato o no), ergo, si usted trabaja más horas, tiene un puesto realmente distinto o incluso si ejerce sus funciones en unas condiciones esencialmente distintas de las que por contrato constan, su remuneración debe ser mayor a la estipulada en contrato (de ahí la existencia de la categoría de las horas extras, complementos salariales, fijación de salarios más altos para puestos superiores, etc…). Si bien lo dicho anteriormente, el fenómeno aludido considerado de forma inversa es mucho más difícil de observar ya que rebasados los requisitos aludidos, su mejora es voluntaria para el empresario pero exigible para el trabajador.
  • Como antes aludíamos, los emolumentos o salarios pagaderos a los trabajadores gozan de la «protección» de los estamentos políticos y administrativos para que alcancen el citado ideal constitucional de «suficiencia«, por lo que como trabajador y en la citada proporción de los parámetros relacionada en el punto anterior, siempre tendrá un salario legalmente suficiente, en los términos legislativos de cada momento.
  • Por otra parte, cabe retomar la cuestión de la mutabilidad de las condiciones laborales en relación a salario. Estas pequeñas metamorfosis suelen ocurrir con abundancia y desgraciadamente de hecho constituyen un nicho de ilegítimo provecho de los empresarios, (aunque también hay supuestos de provecho para el trabajador), pues los trabajadores acaban desarrollando largas jornadas que no constan en contrato o haciendo las veces de sus superiores en todo o en parte pero con la seguridad salarial de unas nóminas que tan solo les valen ahora para recordar los comienzos de la relación laboral, cuando todo estaba aún en papel.
  • Los objetivos, pluses de productividad, recompensas o en general, cualesquiera partidas económicas o no, que le sean prometidas como trabajador por cuestiones adicionales a su trabajo prefijado, (de lo que sería un buen ejemplo las gratificaciones por productividad o cumplimiento de objetivos), son de establecimiento libre por el empresario pero son totalmente vinculantes, si estos se cumplen usted tendrá derecho a cobrarlos y reclamarlos si no les son abonados.

Es por ello que de forma transversal a todo lo anterior y finalmente quiero señalar que sea cual sea el problema salarial que exista entre empresario y trabajador, han de ser consideradas las cuestiones apuntadas y si usted no ve cumplidas en esta materia sus expectativas, no acepte lo que le ofrezcan, (empezando por no firmar nóminas y finiquitos o haciendo constar su inconformidad en los mismos), intente conciliar, reclame y si es necesario, demande y para ello, estaremos a su servicio.